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La creación del Parque Nacional Ansenuza en Córdoba apunta a la protección y al ecoturismo

por Gabriela Alegría Perez

La creación del Parque Nacional Ansenuza en Córdoba apunta a la protección y al ecoturismo. Comprende casi un millón de hectáreas, y sería la más grande del país.

La propuesta de creación del Parque Nacional Ansenuza en la laguna de Mar Chiquita y los bañados del Río Dulce resulta una oportunidad para desarrollar el ecoturismo y diversificar las economías regionales.

El gobierno provincial junto a organizaciones naturalistas y la Administración de Parques Nacionales impulsan la creación del área protegida en el noreste de Córdoba.

Daniel Somma, presidente de Parques Nacionales, dijo que “es un proyecto prioritario, es un humedal de importancia internacional. Se trata de un área de casi un millón de hectáreas. Además en la zona hay un cánido muy amenazado como es el aguará guazú”, detalló.

Se busca estimular el turismo sustentable, basado en el avistamiento de aves, ya que allí se concentran 380 especies donde se destacan las bandadas de flamencos.

La creación del Parque Nacional Ansenuza en Córdoba apunta a la protección y al ecoturismo. A nivel turístico, actualmente se está trabajando en el desarrollo de la región Ansenuza como destino de turismo sustentable a través de la conformación de un circuito que una a todas las localidades potenciando sus atractivos naturales y culturales; incluso para los biólogos es una oportunidad para restaurar las poblaciones de fauna y flora nativas.

El turismo de naturaleza consta de senderismo, cabalgatas, kayaks, observación de aves, mientras que en el turismo rural, el gastronómico y religioso son los puntos fuertes del lugar.

“El parque nacional le daría otra vuelta de rosca a nuestras economías regionales, que hoy son sólo agropecuarias”, aseveró el intendente de Brinkman, Gustavo Tevez.

Comprende casi un millón de hectáreas, y sería la más grande del país.

La laguna de Mar Chiquita y los Bañados del Río Dulce son un enorme humedal, de alrededor de un millón de hectáreas, considerado un sitio clave para la conservación de la biodiversidad a nivel global. Es una cuenca cerrada alimentada por tres ríos: el Dulce también llamado Salí, el Primero denominado Suquía, y Segundo, conocido como Xanaes.

Este ecosistema comprende una gran diversidad de ambientes que incluyen el enorme espejo de agua salina, los cauces de los ríos, lagunas permanentes y temporarias, playas barrosas, matorrales de arbustos y cardones, bosques de tipo chaqueño y espinal, salinas, amplios pastizales y sabanas inundables. Estos componen una unidad integral y son reconocidos como escenario de gran valor ecológico, paisajístico, económico, cultural, científico y recreativo.

“Algunas poblaciones como los falaropos migran hacia Estados Unidos y Canadá. Entonces sin la protección de la Mar Chiquita sería un desastre internacional”, explicó Laura Josens, bióloga e integrante de la ONG Aves Argentinas. “Hay una biodiversidad única en áreas pequeñas hoy en día, si restauramos los ecosistemas habrá más”. Sostuvo sobre los avances que significaría declarar esta zona como parque nacional e impulsar políticas de conservación y restauración de flora y fauna autóctona.

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