Uruguay avanza en la implementación de un modelo nacional de Destinos Turísticos Inteligentes con nueve localidades incorporadas a una primera etapa de evaluación. La estrategia busca trasladar el concepto desde la promoción institucional hacia la planificación, la capacitación de equipos y la toma de decisiones apoyada en información verificable.
Artigas, Ciudad de la Costa, Durazno, Flores, Fray Bentos, Maldonado, Paysandú, Piriápolis y Villa Soriano participan de la iniciativa presentada por el Ministerio de Turismo. Siete de estos destinos realizarán un proceso de autodiagnóstico, mientras que Piriápolis avanzará hacia un diagnóstico con acompañamiento técnico especializado. La situación particular de cada localidad deberá precisarse en los informes de resultados.
El programa se desarrolla en articulación con la Red Iberoamericana de Destinos Turísticos Inteligentes y cuenta con apoyo de FONPLATA. El Ministerio de Turismo también firmó un convenio con la Asociación de Universidades Grupo Montevideo para aportar conducción académica y asistencia técnica a la aplicación del modelo.

La tecnología es solo una parte del modelo
La política uruguaya organiza el trabajo alrededor de cinco dimensiones: gobernanza, innovación, tecnología, sostenibilidad y accesibilidad. Ese diseño evita reducir un destino inteligente a la instalación de sensores, una aplicación móvil o una campaña digital. El punto de partida es conocer las capacidades del territorio, ordenar la información disponible e identificar las brechas que afectan la gestión turística.
El proceso incluye indicadores, herramientas de autodiagnóstico y formación para funcionarios, equipos departamentales, universidades y representantes del sector privado. En octubre, el país realizó en Minas su primer curso nacional de Planificación y Gestión de Destinos Turísticos Inteligentes, con participación de especialistas de Uruguay, Argentina y Brasil.
La dimensión regional también es relevante. Una convocatoria impulsada por FONPLATA y la Red Iberoamericana estuvo dirigida a destinos de Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay. La propuesta contempló capacitación, diagnósticos y, para algunos participantes, herramientas como portales turísticos inteligentes y gemelos digitales.
Qué resultados deberán medirse
Para los prestadores turísticos, el valor del modelo dependerá de su capacidad para traducirse en decisiones concretas. Entre ellas aparecen una mejor gestión de los flujos de visitantes, información accesible y actualizada, coordinación entre organismos y empresas, identificación de mercados y distribución territorial de la demanda.
También será necesario establecer cómo se compartirán los datos, qué instituciones serán responsables de actualizarlos y de qué manera podrán utilizarlos hoteles, agencias, operadores y otros prestadores. Sin reglas de gobernanza y continuidad presupuestaria, las plataformas corren el riesgo de quedar limitadas a proyectos temporales.
La estrategia uruguaya se encuentra todavía en una etapa de implementación. Los autodiagnósticos y diagnósticos deberán ofrecer una línea de base para evaluar avances posteriores. Por ahora, no se publicaron indicadores consolidados sobre impacto en llegadas, gasto, estacionalidad, accesibilidad o satisfacción del visitante.
El próximo paso será convertir las evaluaciones en planes de acción con responsables, plazos y métricas públicas. Esa instancia permitirá determinar si el modelo mejora efectivamente la gestión de los destinos o si permanece como una distinción institucional sin cambios verificables para residentes, visitantes y empresas turísticas.
