La 26.ª Cumbre Global del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) abrió en La Valeta con una agenda que desplazó el debate desde la recuperación de la demanda hacia la forma de gestionar el próximo ciclo de crecimiento. Inteligencia artificial, inversión, conectividad, talento, sostenibilidad y competitividad de los destinos quedaron en el centro de un encuentro que reunió a más de 1.000 delegados, más de 200 CEOs y altos ejecutivos y más de 60 representantes gubernamentales de más de 100 países.
Bajo el lema FUTU[RE]SET, el WTTC organizó el programa alrededor de ocho prioridades: viajes seguros y sin fricciones; gestión responsable de destinos; sostenibilidad; tecnologías emergentes e inteligencia artificial; preparación ante crisis; conectividad; formación de la fuerza laboral; e inversión y crecimiento económico. La selección no funciona como una lista de temas aislados: plantea que el sector necesita resolver al mismo tiempo las fronteras, la infraestructura, la disponibilidad de personal y la aceptación social del turismo.
La apertura también sirvió para presentar la perspectiva económica. Según el WTTC, los Viajes y el Turismo aportaron US$11,6 billones a la economía mundial en 2025, equivalentes al 9,8% del PIB global, y sostuvieron 366 millones de empleos. Para 2026, el organismo prevé un crecimiento mundial de 2,5%. En Europa, el avance sería de 3,1%, por encima del 2,6% registrado por el sector el año anterior.
Gloria Guevara, presidenta y CEO del WTTC, sostuvo que la actividad conserva capacidad para invertir e innovar, pero pidió a los gobiernos condiciones que faciliten los viajes, fortalezcan la conectividad, desarrollen talento y sostengan el crecimiento de los destinos. Su mensaje marcó el tono de la cumbre: el desempeño económico continúa siendo favorable, aunque la expansión enfrenta tensiones geopolíticas, restricciones de capacidad, escasez de personal y una transformación acelerada de la comercialización.
Malta utilizó la apertura para exponer su propio cambio de enfoque. Carlo Micallef, CEO de la Malta Tourism Authority, afirmó que el objetivo del país no es recibir visitantes sin límite, sino generar más valor económico, social y ambiental. El planteo resulta especialmente relevante en una isla donde el turismo representaría US$4.900 millones en 2026, el 16,9% del PIB, y sostendría más de uno de cada cinco empleos, de acuerdo con estimaciones del WTTC.
La agenda incorporó además identidad digital y biometría, apoyo a las pymes, resiliencia empresarial, movilidad, accesibilidad y una discusión sobre la próxima ola de inversión turística. En paralelo, la organización lanzó su Youth Movement para acercar estudiantes al sector y amplió Together in Travel, la iniciativa que busca conectar a pequeñas y medianas empresas con conocimiento, herramientas y representación.
La apertura dejó así una definición operativa para el negocio turístico: el crecimiento seguirá siendo una oportunidad, pero ya no se medirá únicamente en llegadas. La capacidad de distribuir la demanda, proteger los activos del destino, reducir fricciones y mantener la confianza del viajero será parte central de la competitividad.
