Trip.com y Mastercard comenzaron a probar una experiencia de reserva en la que un agente de inteligencia artificial puede acompañar al viajero desde la búsqueda hasta el pago de determinados servicios turísticos, siempre con autorización del usuario.
La solución conecta TripGenie, el asistente de Trip.com, con Agent Suite for Merchants, la infraestructura de comercio agéntico de Mastercard, y con las capacidades de procesamiento de pagos de Network International. La demostración fue presentada en Arabian Travel Market y tendrá un despliegue comercial gradual desde comienzos de 2027.
En una primera etapa, el proyecto se concentrará en atracciones y servicios complementarios. El viajero podrá expresar qué necesita, comparar alternativas y permitir que el agente avance con la compra dentro de límites previamente definidos. Las empresas no detallaron todavía mercados, medios de pago habilitados ni calendario para América Latina o España.
El cambio central frente a los asistentes actuales es la ejecución. Las herramientas de IA ya pueden recomendar destinos, preparar itinerarios o resumir opciones, pero la compra suele exigir que el usuario abandone la conversación, visite otro sitio y repita datos. El comercio agéntico busca reducir esos pasos y autorizar al software para actuar en representación del cliente.
Para las plataformas turísticas, esa automatización requiere resolver aspectos que no aparecen en una simple recomendación: disponibilidad en tiempo real, identidad del comprador, autenticación del pago, prevención de fraude, condiciones de cancelación y atención posterior. Mastercard sostiene que su infraestructura permitirá mantener esas transacciones dentro de reglas controladas por el usuario y el comercio.
Trip.com continuará gestionando la experiencia de marca y el acceso al inventario, mientras Network International aportará funciones de adquirencia. La arquitectura busca evitar que el agente se convierta en un intermediario sin control del proveedor, aunque todavía no se comunicó cómo se distribuirán responsabilidades frente a errores o compras disputadas.
Para agencias, operadores y plataformas de América Latina, el modelo anticipa un nuevo canal de venta y una nueva capa de intermediación. Los productos deberán poder ser consultados y comprados por sistemas automáticos, con datos estructurados y reglas comerciales suficientemente claras para que una máquina las ejecute.
También puede cambiar la competencia por servicios complementarios. Si un agente conoce el itinerario, las preferencias y el presupuesto del pasajero, podrá ofrecer traslados, entradas, equipaje u otras prestaciones en el momento que considere más oportuno. Esa capacidad aumenta el valor de los datos, pero también las exigencias de consentimiento y transparencia.
La prueba todavía no constituye un lanzamiento masivo y su alcance inicial será limitado. Sin embargo, muestra que la disputa por la IA aplicada a los viajes empieza a trasladarse desde quién responde mejor una consulta hacia quién puede completar una operación de manera segura.
