La IA agéntica obliga al turismo a revisar datos, distribución y servicio al cliente

por GS
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La inteligencia artificial agéntica, capaz de investigar opciones, tomar decisiones y ejecutar tareas, podría transformar durante la próxima década la forma en que se buscan, reservan y gestionan los viajes. Sin embargo, su adopción dependerá menos de la potencia de los modelos que de la calidad de los datos y la capacidad de conexión entre los sistemas turísticos.

Esa es una de las principales conclusiones de Supercharging Travel: 10 Trends That Will Shape the Industry Over the Next Decade, un informe elaborado por PhocusWire con el patrocinio de RateHawk. El documento reúne investigaciones de Phocuswright, encuestas propias de la plataforma y entrevistas con empresas vinculadas con la distribución y la tecnología turística.

El estudio identifica diez tendencias, entre ellas la diversificación de los viajes, la influencia de las redes sociales, la sensibilidad al precio, la inestabilidad geopolítica, la demanda de respuestas inmediatas, el avance de la IA, la calidad de los datos, la infraestructura tecnológica, los pagos y la persistencia del asesoramiento humano.

De la generación de contenido a la ejecución de tareas

La denominada IA agéntica representa un paso adicional frente a las herramientas generativas. Estos sistemas pueden analizar información, consultar fuentes externas y completar acciones, como revisar requisitos migratorios, evaluar riesgos, dar seguimiento a un pago o, eventualmente, realizar una reserva.

En una encuesta de RateHawk entre 1.300 profesionales del turismo, el 57% mostró una actitud positiva hacia el uso potencial de inteligencia artificial en el trabajo. Cerca de la mitad confiaría a estas herramientas el seguimiento de pagos pendientes, la consulta de requisitos documentales o el análisis de riesgos antes de una reserva.

La predisposición no implica una adopción inmediata. El informe reconoce que los estándares para permitir transacciones entre agentes de IA y proveedores todavía están en desarrollo. También identifica como obstáculos la fragmentación de la información, la confianza y la falta de datos estructurados.

Para agencias, operadores y plataformas, esto convierte la organización de la información en una cuestión comercial. Tarifas, disponibilidad, políticas de cancelación, preferencias de los pasajeros y condiciones de los proveedores deberán estar disponibles en formatos que puedan interpretar tanto los equipos humanos como los sistemas automatizados.

Una demanda más fragmentada y sensible al precio

La tecnología no es el único factor de cambio. El informe prevé pedidos más específicos, asociados con viajes multigeneracionales, bienestar, destinos menos concurridos, trabajo remoto y lugares difundidos por películas o series. Esta diversificación exigirá mayor acceso a inventario y capacidad para comparar rápidamente alternativas.

Las redes sociales también ganan peso en la etapa de inspiración. De acuerdo con el informe U.S. Traveler Trends 2025 de Phocuswright, el 64% de los viajeros estadounidenses de la Generación Z tomó alguna decisión de viaje a partir de contenidos vistos en esas plataformas. El dato corresponde al mercado de Estados Unidos y no debería trasladarse automáticamente a otros países, aunque señala un cambio en los canales donde comienza la búsqueda.

Al mismo tiempo, los viajeros comparan más y prestan mayor atención al valor de cada componente. Los costos de transporte y alojamiento figuran entre los principales criterios de elección de las generaciones más jóvenes relevadas por Phocuswright. Para los intermediarios, la oportunidad estará en explicar dónde conviene ahorrar y qué servicios justifican un gasto adicional, más allá de competir únicamente por precio.

Rapidez operativa y respaldo ante las interrupciones

La presión por responder con rapidez convive con un escenario de mayor incertidumbre. En la encuesta de RateHawk, el 27% señaló los cambios regulatorios y las políticas de viaje como el aspecto sectorial más difícil de gestionar, mientras que el 23% mencionó la inestabilidad financiera y el riesgo de quiebras de proveedores.

En ese contexto, la capacidad de reprogramar servicios, ofrecer alternativas y acceder a condiciones flexibles puede fortalecer el papel de las agencias. La automatización permitiría reducir tiempos administrativos, pero la intervención profesional seguirá siendo relevante cuando haya itinerarios complejos, incidencias o decisiones que requieran ponderar riesgos.

La relación entre tecnología y servicio, por lo tanto, no aparece como una sustitución lineal. Un estudio de consumidores estadounidenses citado en el documento indica que la posibilidad de hablar con una persona es la razón más mencionada para reservar mediante una agencia. El valor profesional se desplazaría así desde la ejecución manual hacia la selección, el asesoramiento y la resolución de problemas.

La preparación para ese escenario requerirá revisar bases de datos, integraciones, medios de pago y puntos de intervención humana. La promesa de la IA agéntica todavía depende de estándares en construcción, pero el trabajo previo sobre información y procesos ya plantea decisiones concretas para las empresas turísticas.

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