El turismo costero enfrenta una factura anual de hasta US$65.000 millones por el clima

por GS
⊞ Agregar nuestro medio en  
Agrega nuestro medio a tus fuentes preferidas en Google

La discusión sobre sostenibilidad en la Cumbre Global del WTTC dejó una cifra que traslada el cambio climático al terreno financiero: el turismo costero y marino necesitaría alrededor de US$30.000 millones anuales para mitigar emisiones y hasta US$65.000 millones por año si se suma la adaptación de infraestructura, según un informe elaborado por WTTC, Iberostar y Oxford Economics.

Gloria Fluxà, vicepresidenta y directora de Sostenibilidad de Iberostar y vicepresidenta de Sostenibilidad del WTTC, sostuvo que el clima es el principal riesgo corporativo de la compañía. La ejecutiva separó el problema en dos frentes. La mitigación incluye transporte y cadenas de suministro con menos emisiones. La adaptación abarca agua, residuos, defensas costeras e infraestructura capaz de resistir eventos extremos.

La sede dio contexto inmediato al debate. Kevin Fsadni, deputy CEO de la Malta Tourism Authority, señaló que alrededor del 15% de la economía maltesa depende del ambiente marino. Recordó la pérdida de la Ventana Azul de Gozo, una formación natural que colapsó durante una tormenta en 2017, como ejemplo de activos turísticos que no siempre pueden recuperarse. Su planteo fue que los presupuestos de adaptación deben comenzar antes de que el daño vuelva inviable el producto.

Las soluciones basadas en la naturaleza ocuparon un lugar relevante. Fluxà mencionó arrecifes, manglares y cobertura arbórea como infraestructura que puede reducir oleaje, inundaciones y calor. Iberostar informó que utiliza esos datos en conversaciones con aseguradoras y que concentra su gestión de emisiones de proveedores en los 60 que generan más de dos tercios de la huella de su cadena, dentro de una base superior a 11.000 proveedores.

La medición fue el segundo eje. Randy Durband, CEO del Global Sustainable Tourism Council (GSTC), advirtió que la hotelería convive con más de 300 sellos de sostenibilidad, con niveles de exigencia difíciles de distinguir para el mercado. Propuso priorizar certificaciones con auditoría externa y herramientas comunes como Hotel Carbon Measurement Initiative. También presentó Hotel Sustainability Basics del WTTC como un escalón inicial, no como una meta final.

El debate ambiental se conectó con la gestión de flujos. Responsables turísticos de España, Malta, California, Jalisco y Croacia coincidieron en que el éxito no puede medirse solo por llegadas. Miguel Sanz, director general de Turespaña, describió el pasaje desde la captación indiscriminada hacia la curaduría de demanda. Para agencias, operadores e inversores, esto implica que la estacionalidad, la distribución territorial, el gasto local y la aceptación de los residentes tendrán más peso en las decisiones de promoción.

Malta defendió una estrategia orientada a seleccionar mercados, rutas y segmentos en lugar de perseguir únicamente un mayor número de visitantes. El enfoque busca elevar el valor de la demanda y reducir presión sobre infraestructura y comunidades. El país, sin embargo, seguirá necesitando inversión significativa en movilidad, agua, residuos y capacidad alojativa, rubros que también utilizan los residentes.

La cumbre no produjo un acuerdo climático vinculante ni una nueva meta común de reducción de emisiones. Su aporte fue otro: cuantificó parte de la inversión necesaria, insistió en que las afirmaciones ambientales deben poder auditarse y ubicó la adaptación como un costo presente. La prueba para el sector será convertir ese diagnóstico en presupuestos, cronogramas y métricas comparables.

Te puede interesar