San Valentín en Buenos Aires: la exclusiva apertura nocturna de St. Regis Restaurant en Park Tower Hotel

por Gabriela Alegría Perez

La ciudad de Buenos Aires reafirma constantemente su posición como la capital gastronómica de América Latina, y en fechas de alta relevancia para el sector turístico como el 14 de febrero, la oferta se eleva hacia estándares de excelencia internacional. En este contexto, Park Tower, a Luxury Collection Hotel, ha anunciado una propuesta que captura la atención de los viajeros y locales más exigentes: la apertura nocturna excepcional de su emblemático St. Regis Restaurant para celebrar el Día de los Enamorados.

El Park Tower no es solo un hotel de lujo en el barrio de Retiro; es un símbolo de la sofisticación porteña. Históricamente, St. Regis ha sido reconocido por sus almuerzos de negocios y su servicio impecable, pero su transformación en escenario nocturno para San Valentín representa una oportunidad única para vivir el romanticismo en un entorno de exclusividad absoluta.

Una propuesta de autor bajo la firma de la excelencia

La gastronomía es, sin duda, el eje central de esta experiencia. Para la noche del sábado 14 de febrero, el equipo culinario liderado por Matías Lorenzo, chef ejecutivo, y Marcos Gómez, sous chef ejecutivo, ha diseñado una cena de pasos que funciona como un manifiesto de la cocina contemporánea. La narrativa del menú busca no solo satisfacer el paladar, sino generar una memoria sensorial compartida a través de técnicas de vanguardia y una curaduría de productos locales de altísima calidad.

La velada inicia a las 20:30 h con un amuse-bouche de paté de foie con arándanos y masa crocante, una declaración de intenciones sobre el equilibrio de texturas que predominará en la noche. El recorrido continúa con entradas que permiten al comensal elegir entre la frescura de un curado de salmón tricolor —acompañado de ahucamolli cremoso y brioche— o la intensidad de un confit de pato pekín con espuma de maíz dulce y vegetales pickle artesanales.

Esta versatilidad en el menú es clave en la comunicación de servicios turísticos de alta gama, donde la personalización de la experiencia es un valor agregado fundamental. La capacidad de ofrecer platos que dialogan entre lo clásico y lo moderno es lo que distingue a las cocinas de los hoteles de la Luxury Collection.

El arte de los platos principales y el maridaje

El despliegue técnico alcanza su punto máximo en los platos principales. Los asistentes podrán optar por un chivito al horno en cocción lenta, una elección que rinde homenaje a los sabores del interior argentino pero con una ejecución refinada: acompañado de hongos shiitake, papines morados y gnudis de ricota y romero. Por otro lado, el roll de ave con hierbas ofrece una composición más compleja y audaz, incorporando aceite de dendé, calamar crocante y aire de mora negra, una mezcla que apela a la creatividad culinaria regional.

Una cena de esta categoría requiere un maridaje a la altura. La propuesta incluye una selección de vinos de la bodega Dominio Rutini, específicamente sus variedades Malbec y Chardonnay, etiquetas que gozan de un prestigio consolidado tanto en el mercado interno como en el internacional. El brindis final con espumante Dominio Rutini Extra Brut cierra el círculo de una experiencia diseñada para ser disfrutada sin apuros, respetando los tiempos de una velada íntima.

El impacto en el turismo de lujo regional

Desde una perspectiva de comunicación y marketing turístico, eventos como el de Park Tower fortalecen la marca destino de Buenos Aires. El turismo de lujo en Latinoamérica ha evolucionado hacia la búsqueda de experiencias efímeras y exclusivas: el hecho de que un restaurante de este calibre abra “por única noche” genera un sentido de urgencia y exclusividad que resuena con el perfil del viajero premium.

Además, la inclusión de servicios como el estacionamiento sin cargo y la atención personalizada a través de canales directos de reserva refleja una comprensión profunda de la hospitalidad de lujo. No se trata solo de la comida, sino de la eliminación de cualquier punto de fricción para que el cliente solo deba enfocarse en la celebración.

El cierre dulce: una metáfora del amor

Para finalizar la noche, la pastelería del hotel ha creado un postre que funciona como el broche de oro temático. Una base de mousse de chocolate amargo con corazón de maracuyá y chocolate blanco, decorada con una flecha de chocolate con polvo de oro y flores. Esta pieza es, en sí misma, una herramienta de comunicación visual que encapsula el espíritu de San Valentín. La experiencia se completa con café y delicados petit fours, extendiendo la sobremesa en uno de los salones más elegantes de la capital.

La cena tiene un valor final de ARS 120.000 por persona. Dada la naturaleza exclusiva de la apertura nocturna de St. Regis, las plazas son limitadas y requieren gestión previa, una práctica estándar en los establecimientos de primer nivel para garantizar la calidad del servicio.

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