En el competitivo mapa del turismo latinoamericano, pocas ciudades logran sostener una relevancia tan alta durante todo el año como Gramado. Ubicada en la pintoresca Serra Gaúcha, esta ciudad brasileña ha trascendido su fama de destino puramente invernal para convertirse en un ecosistema de experiencias que se renueva mes a mes. Con el inicio de 2026, el destino no solo celebra su historia, sino que proyecta una madurez turística que combina infraestructura de vanguardia con una identidad cultural inquebrantable.
A continuación, analizamos las seis razones fundamentales por las cuales Gramado se posiciona como una visita obligatoria este año para viajeros y profesionales de la industria.
1. Un calendario de festivales que no da tregua
La planificación es la columna vertebral de Gramado. A diferencia de otros destinos que dependen de la estacionalidad, aquí la agenda cultural garantiza flujo de visitantes desde enero hasta diciembre. El año comienza con la vibrante Fiesta de la Cosecha, que desde el 10 de enero pone en valor la producción vitivinícola local.
Para los amantes de la alta cultura, el evento Gramado en Concierto transforma espacios públicos e iglesias en auditorios de música clásica. Sin embargo, es en la segunda mitad del año donde el Festival de Cine de Gramado y el icónico Natal Luz —el festival navideño más largo del mundo— demuestran por qué esta ciudad es una potencia en la creación de espectáculos de clase mundial.
2. Experiencias cinematográficas para cada perfil
Gramado ha logrado segmentar su oferta con maestría. Para el segmento de parejas, la ciudad explota su atmósfera romántica mediante hoteles boutique y la famosa gastronomía de fondue. Escenarios como el Lago Negro o la pintoresca Rua Torta ofrecen ese valor estético que el turista actual busca para sus plataformas digitales.
Por otro lado, el turismo familiar encuentra una infraestructura sin igual en la región. Parques temáticos como Snowland, Acquamotion y el Parque Vila da Mônica aseguran que el destino sea una opción segura y entretenida, manteniendo una alta tasa de retorno de visitantes que buscan novedades en cada viaje.
3. El auge del turismo rural y de raíces
En 2026, el viajero busca autenticidad. Gramado responde a esta demanda con sus rutas de Turismo Rural. Itinerarios como el Colonial Roots Tour permiten una inmersión en la vida de los colonos alemanes, italianos y portugueses. Esta conexión con la tierra no solo preserva la arquitectura y las tradiciones, sino que impulsa la economía circular mediante la venta directa de quesos, chocolates artesanales y vinos de autor en bodegas de renombre como Ravanello y Seganfredo.
4. Identidad europea en el corazón de Latinoamérica
La arquitectura de Gramado es su principal activo de marketing. Las plazas floridas y las fachadas con entramado de madera crean una burbuja europea que fascina al mercado regional. Esta preservación estética, sumada a una limpieza y seguridad pública ejemplares, genera una percepción de calidad superior. Visitar el centro de la ciudad es recorrer un museo vivo donde la historia de la inmigración se palpa en cada esquina, ofreciendo un contraste único con el resto del paisaje brasileño.
5. Hub estratégico para el turismo de reuniones (MICE)
La industria de eventos ha encontrado en Gramado un aliado estratégico. Tras un 2025 que registró aproximadamente 600 congresos, la ciudad ha consolidado su logística para grandes grupos. La ventaja competitiva radica en ser un destino compacto: los centros de convenciones, la planta hotelera y los restaurantes están a distancias reducidas, lo que optimiza los tiempos de los delegados y reduce costos operativos para los organizadores. La marca “Gramado” actúa como un imán que garantiza altos niveles de inscripción en eventos corporativos y asociativos.
6. Innovación y reinvención constante
La sexta razón es, quizás, la más importante: Gramado nunca se considera un producto terminado. La inversión privada y pública en nuevas atracciones, como itinerarios temáticos y modernización de espacios públicos, es constante. Esta capacidad de innovación disruptiva, sin perder la esencia de sus raíces, permite que el destino compita directamente con grandes centros turísticos internacionales, ofreciendo siempre una “primera vez” incluso a quienes ya han visitado la ciudad en múltiples ocasiones.
