La expansión de las búsquedas conversacionales está modificando la forma en que viajeros, agencias y empresas encuentran hoteles, actividades y destinos. Para los prestadores turísticos, aparecer en una respuesta de ChatGPT, Gemini u otro asistente comienza a tener valor comercial, pero no existe una técnica que garantice ser recomendado por esos sistemas.
Las orientaciones oficiales disponibles muestran que la base sigue siendo conocida: permitir el rastreo, publicar información útil y verificable, mantener actualizados precios, servicios y condiciones, y ofrecer páginas que puedan ser interpretadas con claridad. La diferencia es que estos contenidos ahora pueden alimentar respuestas que reúnen y comparan información de múltiples fuentes antes de que el usuario visite un sitio.
OpenAI identifica a OAI-SearchBot como el rastreador utilizado para que los sitios puedan aparecer en las funciones de búsqueda de ChatGPT. La compañía aclara que este control es independiente de GPTBot, asociado al eventual uso de contenido para entrenamiento. Un establecimiento puede permitir el rastreo de búsqueda y, al mismo tiempo, restringir el destinado al entrenamiento de modelos.
No existe un SEO exclusivo para la inteligencia artificial
Google sostiene que sus funciones generativas, entre ellas AI Overviews y AI Mode, se apoyan en los sistemas centrales de búsqueda. Por eso recomienda mantener las prácticas habituales de SEO: asegurar que las páginas sean accesibles, organizar los enlaces internos, ofrecer una buena experiencia de navegación y presentar el contenido importante en formato textual.
Los datos estructurados ayudan a los buscadores a comprender entidades, productos y atributos, pero deben coincidir con lo que el usuario puede ver en la página. Agregar marcado técnico no reemplaza la información incompleta ni garantiza la aparición en una respuesta. En turismo, esa precisión resulta especialmente importante cuando cambian tarifas, disponibilidad, políticas de cancelación o servicios incluidos.
Para un hotel, una agencia o un operador, la tarea comienza por revisar si cada producto cuenta con una página propia, descripciones específicas, ubicación, fechas, condiciones y datos de contacto. También conviene evitar que la información relevante quede únicamente dentro de imágenes, archivos cerrados o sistemas que los rastreadores no puedan consultar.
La reputación se construye fuera del sitio propio
Los asistentes pueden contrastar la información oficial con perfiles de empresa, plataformas de reserva, reseñas y medios especializados. Una dirección diferente, un nombre comercial inconsistente o servicios desactualizados aumentan la posibilidad de respuestas erróneas. Mantener alineados los datos en los distintos canales pasa a ser una tarea de distribución, no solo de marketing.
La visibilidad también depende de la calidad editorial. Las páginas que responden preguntas concretas, explican diferencias entre productos y aportan información original tienen más posibilidades de resultar útiles que los textos genéricos o repetidos. Publicar grandes volúmenes de contenido automático sin valor adicional puede, además, entrar en conflicto con las políticas de calidad de los buscadores.
La medición todavía presenta limitaciones, aunque comienzan a aparecer nuevas herramientas. Google incorporó informes de rendimiento para funciones generativas en Search Console, con datos sobre impresiones, páginas, países y dispositivos. OpenAI, por su parte, publica las direcciones de red asociadas a sus rastreadores para que los administradores puedan verificar accesos.
Para las empresas turísticas, la prioridad no debería ser perseguir una supuesta fórmula de posicionamiento en IA. El trabajo más consistente consiste en ordenar el inventario digital, publicar información propia y actualizada, permitir el acceso técnico adecuado y medir qué páginas obtienen visibilidad. Esas prácticas mejoran la presencia tanto en buscadores tradicionales como en los nuevos entornos conversacionales.
