Sabre llevó a FIT Tech 2026 una prueba de sus APIs agénticas con aplicaciones desarrolladas por Starlings, Despegar, Ricale y Basset Technologies. Las demostraciones mostraron cómo un agente de inteligencia artificial puede interactuar con sistemas turísticos, consultar información y ejecutar parte de los procesos que hoy requieren intervención manual.
El llamado Desafío Sabre se realizó durante las jornadas profesionales de FIT América Latina. La propuesta estuvo centrada en casos concretos para agencias, consolidadores y empresas de viajes, con el lenguaje natural como interfaz para acceder a reservas, políticas comerciales y tareas de posventa.
Starlings presentó un asistente para gestionar cambios y reembolsos de vuelos y hoteles. Según lo expuesto durante la feria, procesos que normalmente requieren alrededor de 20 minutos podrían reducirse a entre uno y dos minutos mediante la automatización.
Despegar mostró una aplicación destinada al análisis de notas de débito de agencias, conocidas como ADM. La empresa indicó que una revisión que demandaba entre 20 y 30 minutos puede completarse en aproximadamente dos. El caso apunta a disminuir trabajo repetitivo y acelerar la identificación de inconsistencias.
Ricale desarrolló un agente conectado con las reservas para consultar y gestionar información desde canales como WhatsApp. Basset Technologies, por su parte, aplicó el modelo a las consultas sobre políticas de cambios y cancelaciones que reciben los consolidadores. La compañía trabajó sobre una proyección de unas 6.900 llamadas mensuales que podrían resolverse parcialmente mediante autoservicio.
La diferencia frente a un chatbot convencional reside en la capacidad de conectarse con sistemas e inventarios y no limitarse a responder preguntas generales. Esto permite que el agente recupere datos, interprete una solicitud y proponga o ejecute una acción dentro de un flujo autorizado.
Para las agencias, la reducción de tiempos puede liberar recursos destinados a tareas administrativas. Sin embargo, los ejemplos presentados en FIT fueron demostraciones y no constituyen por sí solos evidencia de funcionamiento generalizado en entornos productivos. Será necesario evaluar precisión, integración, costos y resultados en operaciones reales.
La automatización también exige controles sobre permisos, trazabilidad y protección de datos. Cambios, reembolsos y procesos financieros pueden generar consecuencias para el pasajero y la agencia, por lo que la supervisión profesional seguirá siendo necesaria, especialmente ante excepciones o información incompleta.
El paso siguiente será conocer qué empresas incorporan estas interfaces, bajo qué condiciones y con qué indicadores. El valor comercial de las APIs agénticas dependerá menos de la novedad que de su capacidad para reducir errores y tiempos sin trasladar nuevos riesgos a la operación.
